Por el río Primout (2) Pardamaza

El paseo desde Librán hasta Pardamaza se disfruta por la belleza del entorno natural por donde transcurre el río Primout. Así como desde Toreno hasta Librán avanzamos entre un espeso y variado bosque, en este tramo el camino se eleva sobre el río y las arboledas, hasta 200 metros por encima del cauce, permitiendo caminar contemplando desde lo alto la espectacular vaguada por la que bajan las aguas.

Abandonando Librán por el sendero que conduce al depósito de agua, en poco más de 2 kilómetros el camino nos conduce a la carretera que lleva a Pardamaza, y un poco más adelante, caminando por ésta, nos plantamos en el mirador del paraje que llaman Las Peñas.

Es éste un lugar privilegiado para observar desde las alturas el pueblo de Librán, el cañón por donde el Primout se cuela entre las rocas, las peñas de Bustillo al otro lado del río, y el amplio paisaje y la silueta de los montes Aquilanos que delimitan el Bierzo por su lado sur y lo separan de la comarca de La Cabrera. Es también un buen sitio, el único, para hablar por teléfono móvil o mandar un mensaje de Wattsapp, pues no hay otro lugar por aquí en el cual se disfrute de cobertura móvil telefónica. Ni Librán, ni Pardamaza, ni mucho menos Primout, disponen de esta básica infraestructura.

También existe la opción de continuar por el sendero que nos traía de Librán y atravesar unos estrechos y oscuros túneles excavados en la roca en esta zona tan escarpada, para posteriormente llegar a la misma carretera que conduce a Pardamaza. Y es que no hay otra manera de llegar al pueblo que por carretera. Quizás antiguamente hubiese senderos de esos que formaban los cazadores y pescadores en su búsqueda de presas, o también los mineros que acudían diariamente al pozo atravesando estos montes. Hoy en día el cauce del Primout es infranqueable en este tramo. Solo los corzos y jabalíes que bajan a beber al río son capaces de moverse entre esta vegetación tan espesa.

Llegando a nuestro destino, el sitio que llaman Las Portillas es otro buen lugar para disfrutar del atractivo paisaje natural que nos ha acompañado todo el camino. Aquí, casi 200 metros por debajo, al río Primout se le unen las aguas del Arroyo de la Braña que acaban de atravesar Pardamaza.

Entrando en la población una bifurcación nos obliga a decidir por donde comenzamos la visita. Si elegimos tomar el camino de la izquierda y empezar por la parte baja del caserío nos encontraremos con la iglesia, el cementerio, y el camino que baja al arroyo y posteriormente conduce a Primout, mientras que si continuamos por la carretera llegaremos a la plaza, si así se puede llamar al pequeño ensanchamiento de la calle principal.

Pequeño espacio urbano, pero suficiente para bailar durante las fiestas de San Roque o dedicarle un rato a darle a la lengua en las noches de Filandón que, manteniendo las buenas costumbres, organizan los nativos del lugar que en verano regresan para pasar aquí el estío huyendo de los calores. Y es que en Pardamaza hace frío hasta en verano y eso se agradece durante esas fechas.

Hay que tener en cuenta que solo dos o tres casas permanecían habitadas durante el invierno, aunque actualmente, y con la ayuda de la máquina quitanieves que despeja la carretera cuando es necesario, más gente se está animando a vivir aquí de forma permanente. A poco que se den las mínimas condiciones de habitabilidad hay muchos urbanitas dispuestos a apuntarse a la vida rural.

Como en Librán, a pesar de que la mayor parte del caserío ha sido sustituido por nuevas construcciones de muy diversa calidad constructiva, todavía se conserva algún atractivo ejemplo de arquitectura popular y el paisaje urbano en general no ha perdido ese carácter rural que sí ha desaparecido en tantos otros lugares. La próxima población que visitaremos, Primout, saca la mejor nota en este aspecto.