Toreno en invierno

La climatología que hemos sufrido (o disfrutado, según se mire) en el norte de España durante lo que llevamos de año, ha dificultado enormemente la actividad del andarino que no desea acabar hecho un pingajo cuando sale a disfrutar del campo, como es mi caso.

Cuando no era debido al peligroso hielo que cubría los caminos, era por el barro o la nieve, que los volvía igualmente impracticables. En estos casos mejor callejear por núcleos urbanos o  tirar de carreteras pavimentadas, aunque esto no te asegure evitar algún que otro resbalón en las zonas de umbría.

Así, caminando por asfalto, he disfrutado del bello paisaje que se observa desde la carretera que une las pequeñas poblaciones de Santa Marina del Sil y Congosto. Este recorrido (aquí puedes ver el track) transcurre a media ladera por el monte, siguiendo el cauce del Sil, que en esta zona transcurre por un congosto encajonado entre montañas.

Por el mismo congosto transcurre la vía abandonada del «Ponfeblino», el tren del carbón que une Ponferrada y Villablino siguiendo el cauce del Sil. Hoy en día abandonado, como tantas otras infraestructuras de la España rural, su visión me provoca una emoción mezcla de admiración y melancolía, que siempre siento cuando observo grandes obras realizadas por la mano del hombre y arruinadas por el paso del tiempo y la dejadez.

Se puede caminar tranquilamente por la carretera (también bastante abandonada) sin estar pendiente del tráfico rodado que es muy escaso. Durante el trayecto tendrás más posibilidades de que te caiga un pedrusco en la cabeza a que seas atropellado por un vehículo. Así lo señalan los carteles que avisan de desprendimientos de rocas, y así lo atestiguan la cantidad de ellas que me encuentro en medio de la calzada. En cualquier caso, a no ser que seas gafe, el paseo no entraña riesgos y las vistas que se disfrutan desde cierta altura sobre el cauce del río Sil merecen la pena.

Central de Compostilla

Es cierto que el paisaje cambia conforme uno se acerca a Congosto. Las montañas desaparecen y el pantano de Bárcena, con la central de Compostilla II al fondo, echando vapores a todo gas por sus enormes chimeneas, supone un contrapunto a lo visto anteriormente. Esta central térmoeléctrica, alimentada hasta hace poco tiempo en su totalidad por el carbón berciano, tenía el triste honor de figurar como una de las más contaminantes de España. Ahora, con la instalación de sistemas de reducción de emisiones la situación ha cambiado.  Además han prometido sustituir el combustible por el gas natural, que según los entendidos es un combustible limpio, ecológico y no sé cuantas cosas más. Vamos, que desaparecerá el color gris del entorno cercano y todo será verde y maravilloso.

Regresando por el mismo camino hasta Santa Marina, el paseo supone al final poco más de 13 kms.  una distancia muy apropiada para las cortas tardes de invierno, que con el sol a poca altura entre las montañas produce unas iluminaciones espectaculares para fotografiar.

Tombrio de abajo desde Toreno, con La sierra de Ancares al fondo

Existe un camino, que lleva desde el Campón de Toreno hasta la ermita de Sto. Domingo, en Tombrio de Abajo, una pedanía cercana. Generalmente en Invierno está embarrado y poco practicable, pero aprovechando los días helados se puede caminar por el sin ensuciarse demasiado las zapatillas. Merece la pena disfrutar del colorido que produce la luz invernal en el robledal que atraviesa.

Tombrio de Abajo es un pequeño pueblo con rincones interesantes para quien gusta de conocer nuevas localidades. Descubro paseando por ella un  par de casas señoriales entre el modesto caserío rural. El conjunto urbano merece la visita, a pesar de la cantidad de resbalones que sufro en sus heladas calles. Problema que no parece sufrir una anciana con quien me cruzo y que camina como si nada con unas madreñas que a juzgar por el agarre que muestran, deben tener clavos en sus pies.

Por Tombrio cruza la carretera que une Toreno con Vega de Espinareda, y que continúa hacia Los Ancares. Es una ruta maravillosa para recorrerla en vehículo, pero andar por ella no es tan aconsejable porque cuenta con bastante tráfico rodado y te puedes llevar algún susto. En estas fechas cuenta con la impresionante vista de la Sierra de Ancares completamente nevada como telón de fondo. Así que con un ojo puesto en la belleza del paisaje, iluminada por esa luz dorada del atardecer y el otro puesto en el asfalto por si acaso, aprovecho el camino de regreso para disparar la últimas fotos de los campos nevados.