Valdecorneja: Por los Llanos

En el Señorío de Valdecorneja, como en el resto de tierras extremeñas (extrema-Durii = lo que está más al sur del Duero, en la época de la Reconquista), las comunidades de villa y tierra eran su forma de organización política . Concretamente la de Piedrahita diferenciaba lugares de sierra y lugares de llanos. Hoy me moveré por los llanos, siguiendo un camino paralelo al cauce del río Corneja, desde Malpartida hasta Hoyorredondo.

Los llanos y las sierras de Piedrahita

Aunque a escasa distancia de Piedrahita, Malpartida de Corneja nunca dependió administrativamente de ella, sino que perteneció a las tierras de Bonilla de la Sierra, es decir, al clero. Poco se puede decir o mostrar de esta humilde población, pero yo, como soy curioso y me gusta patear hasta el último rincón de la geografía nacional, me doy un buen paseo por sus callejuelas. Lo que puedo observar es un caserío de sencillas construcciones de muros de granito, una iglesia semejante a la de tantos otros pueblos de la comarca, un silencio absoluto en el ambiente, solamente interrumpido por algún que otro ladrido y un ligero olor a ganado vacuno. Ese ambiente rural que tanto se defiende como auténtico pero en el que pocos se atreven a vivir. La única persona a la que encuentro en la calle, sentada en un poyo de piedra, parece estar meditando y prefiero no interrumpirla.

Ningún rastro humano encuentro en Navahermosa de Corneja. Y es que tan sólo 13 habitantes están censados aquí. Un sitio tranquilo para vivir. El mismo tipo de casas que en el resto de la comarca. Pocas pero bien cuidadas. Y con bellas vistas.

Siguiendo camino por el valle adelante, en el sentido de las aguas (cuando las lleva porque no es extraño encontrarse con el cauce del Corneja seco) el paisaje natural se mantiene: una vega absolutamente llana, dedicada en su mayor parte al cultivo del cereal, salpicada por algún que otro álamo o fresno junto a los cauces. En los montes que rodean el valle, las dehesas de encinas y los berrocales de granito. Esto hace que el paisaje cambie mucho de color de una estación a otra, con tonos pardos en invierno, amarillos en otoño y muy verdes en primavera.

Al norte, el castillo del Mirón, otra de las comunidades del Señorío de Valdecorneja, que estratégicamente situado en lo alto de un cerro vigila las tierras fértiles del valle. Acerca de esa localidad y de Santa María del Berrocal, situada en su piedemonte, ya hablé en su día al realizar la Ruta de los Lavaderos.

Aunque en un principio me dio otra impresión – quizás por haber encontrado gente en sus calles nada más llegar – Villar de Corneja no difiere de los poblados mencionados anteriormente, pues tan solo 33 personas- según el último censo – habitan aquí. También la tipología de edificaciones y calles que conforman el paisaje urbano es idéntica. En sus cercanías se encuentra el puente de «La Ponseca», monumento local, que dicen romano (adjetivo éste que se usa para casi todos los puentes antiguos de España) y por el cual, dicen también, pasó el emperador Carlos V en su último viaje, camino de Yuste.

Y para terminar por hoy, una visita a Hoyorredondo, en donde el entorno varía un poco por el hecho de encontrarse algo más alejado de la vega. Ubicado en las estribaciones de la Sierra de Villafranca, la dehesa con fresnos y encinas y los cercados de granito gris conforman su paisaje.